¿Sabéis esa persona que vemos en una discoteca que nos encanta y cuando le entramos nos damos cuenta que no sabe hablar? Pues hoy vamos a hablar de esa persona.
En alguna ocasión (que no en todas), al realizar nuestra primera entrevista a algún cliente que nos ha pedido “sólo” el diseño del logotipo de su bodega o empresa, queda muy sorprendido por el tipo de preguntas que realizamos antes de ponernos a trabajar. ¿Cuál es el target de tu producto? ¿Cuáles son sus diferenciales? etc. A veces el cliente incluso se incomoda frente a preguntas que no sabe o no quiere contestar, y termina por decirnos que él lo que quiere es SÓLO, el diseño de un logotipo.
No amigos. Nunca es SÓLO un logotipo
Seria como decir que un Ferrari es «sólo» un coche, o que Beyoncé es «sólo» una mujer. O que Elvis era «sólo» un cantante… ¿Pilláis por donde vamos no?. El logotipo debe transmitir de un modo sencillo, condensado, directo y breve el Leiv Motiv de una empresa. Son los ojos de la marca y posiblemente lo primero que impactará en nuestros clientes. Y ojo, aunque un logotipo en sí no constituye una marca, debe ser consecuente con lo que explica y trazar una coherencia entre apariencia y forma. Es el caballo de Ferrari, las curvas de Beyoncé o el tupé de Elvis. ¿Recordáis el ejemplo de esa persona muy atractiva pero que luego no sabía hablar del principio? Pues eso.
Sin embargo, el mundo de las marcas sigue la misma injusta regla que las relaciones humanas. Somos lo que los demás perciben de nosotros. Así de crudo. No vamos a caer en el cliché de “lo importante está en el interior”, y aunque desde nuestro punto de vista como profesionales del Branding, sabemos que lo importante es el conjunto de elementos que forman una marca, admitiremos que la imagen que ofrezcamos de nosotros es lo que causará la primera impresión ¿Pensáis que esos comerciales simpatiquísimos son así a partir de las ocho de la tarde? ¿O que esas fotos en Instagram de toda la empresa sonriendo con el hashtag #felizlunes siguen así durante todo el lunes? En el fondo todos sabemos que no es así, pero como la ilusión de los reyes magos, debemos hacer creer a nuestros clientes que eso es así.
Y aquí volvemos al punto clave de este artículo. A la madre del cordero. Muchas veces pensamos que el logotipo tiene un impacto menor en el desarrollo de una marca que su propuesta de valor, o la formación del departamento de atención al cliente, o la calidad de nuestros vinos o productos. Pero lo cierto es que por sí mismo, el diseño del logotipo es algo que debemos cuidar y trabajar, por que será lo que haga que nos entren en una discoteca. Y eso es lo que en el fondo queremos.
Un buen logotipo puede convertirse en el punto diferencial de una compañía y debe tratarse como tal. Es una herramienta que puede liderar un cambio (todos recordamos ese logo de la manzana mordida sin hacer más mención) o un empuje para la marca que puede repercutir en objetivos de negocio de forma muy seria.
El logotipo es solo una parte de tu marca y no lo es todo, sí, pero en una discoteca de luces oscuras y oscilantes, puede que sea lo primero que vean de nosotros. Es ese peinado que te queda genial o esa sonrisa especial, así que dale la importancia que merece, porque estamos seguros que te ayudará a ligar más.
Y el diseño del logo de tu empresa, ¿crees que tiene los elementos necesarios para triunfar? Si quieres que te echemos una mano a averiguarlo, contacta con nosotros y te ayudaremos encantados.